sábado, 5 de julio de 2014

Como establezco un horario a tu bebé


Ten en cuenta que es perfectamente normal que tu recién nacido tenga hábitos de sueño y alimentación completamente impredecibles.


El establecer un horario para tu bebé, es una decisión muy personal. Una vez que aprendas a reconocer y descifrar las señales que te da tu bebé, te será más fácil establecerle una rutina regular para comer, dormir y jugar. Ésta no sólo debe satisfacer las necesidades de tu bebé sino también las de tus otros hijos, las de otros miembros de la familia y las tuyas propias. 


Quizá te sea muy útil leer ejemplos de horarios de otros bebés de la misma edad que el tuyo. Les pedimos a nuestras lectoras que nos explicaran cómo eran los horarios de sus bebés, para poderlos compartir contigo. Así podrás ver qué es lo que les ha funcionado. Más abajo podrás leer varios de los ejemplos que nos enviaron. 

Antes de establecer un horario para tu nene, ten en cuenta que la mayoría de los bebés de 1 a 2 meses necesitan lo siguiente:


  • De 12 (355 ml) a 24 (710 ml) onzas de leche materna o fórmula en un periodo de 24 horas. En algunos casos la cantidad puede ser de 36 (1064 ml) a 40 onzas (1118 ml). Ten en cuenta que la cantidad de leche que toma tu bebé puede aumentar cuando esté pasando por un periodo de crecimiento rápido, lo que comúnmente se conoce como “estirón”. Esto puede durar un par de días.
  • A esta edad, los bebés necesitan alrededor de 15.5 horas de sueño en un periodo de 24 horas. Por lo general necesitan dormir tres siestas a lo largo del día (por la mañana, tarde y noche).
  • Además tu bebé necesitará tiempo para jugar y hacer actividades que le permitan fortalecer sus músculos como las piernas, cuello y brazos. También es fundamental que interactúe contigo. Trata de leerle, darle un masaje o un baño o bien, vayan a caminar o de paseo.

Ejemplo 1: Mamá que alimenta a su bebé de 3 semanas con leche materna y fórmula

Alimento a mi bebé cada tres horas (a veces cada cuatro). Trato de darle sólo pecho durante el día y uso el biberón por la noche. El horario de mi bebé es más o menos así: 

5:00 a.m.: Amamanta y se duerme. Esto me permite dormir a mí también un rato más. 

8:00 a.m.: Amamanta y jugamos en casa. 

9:00 a.m.: Duerme. A veces salimos a caminar y se duerme en la carreola (cochecito). 

11:00 a.m.: Amamanta. 

2:00 p.m.: Le doy pecho y se duerme. 

5:00 p.m.: Le doy pecho. 

En la noche le doy fórmula. Después de las tomas de las 8:30 p.m. y de la medianoche, se queda despiertísimo y ¡buscando fiesta! Nos acurrucamos y le canto unas nanas para ayudarle a dormirse. 

Ejemplo 2: Mamá que amamanta a su bebé de 5 meses “a demanda”, y tiene un niño pequeño

No tenemos una rutina establecida. Amamanto a la bebé cuando creo que tiene hambre. No sé cuánta leche toma cada vez que le doy pecho así que la dejo que amamante hasta que ella quiere. 

Duerme varias siestas pequeñas durante el día. Y por la noche, la acostamos a dormir cuando la notamos cansada, entre 8:00 y 11:00 p.m. 


viernes, 4 de julio de 2014

ETAPAS DEL EMBARAZO



El embarazo es una época de grandes cambios para tu bebé y para ti. Y entre emociones e información, puede también ser una época abrumadora. ¡Pero calma! Nuestra guía de etapas del embarazo te cuenta, de la manera más sencilla, el proceso que sigue tu embarazo, cómo se desarrolla tu bebé y cómo cambia tu cuerpo.


Como es difícil determinar el momento exacto de la concepción, se considera que un embarazo tiene cuarenta semanas a partir del primer día de tu última menstruación.


Ahora bien, son pocos los bebés que nacen en la fecha exacta en que se estima. La mayoría vienen al mundo entre la semana 37 y 42 de gestación.
Este es un resumen de los principales acontecimientos en tu embarazo y el desarrollo de tu bebé:


Trimestre 1 (1 a 12 semanas)




Tu bebé
Peso: Alcanza 1 onza aproximadamente al final del tercer mes
Tamaño: Pasa de 0 a 3,5 pulgadas aprox.
Tu bebé inicia su largo y emocionante trayecto hacia la vida durante el primer trimestre del embarazo, cuando pasa de ser un cigoto (óvulo fecundado) a un feto claramente formado y con algunos órganos vitales en funcionamiento.
El cerebro, la médula espinal, el corazón, los pulmones, brazos y piernas son los primeros en formarse.
Aunque es temprano, desde ya puedes escuchar con nitidez el latido de su corazón mediante un ultrasonido vaginal o un monitor fetal Doppler. Solicítale a tu médico que te lo muestre durante tu visita de control prenatal. A estas alturas, el latido es rápido, algo así como el sonido del galope de un caballo con prisa.
En el segundo mes los cambios son más evidentes y los huesos empiezan a dar forma a su cuerpo. Ya tu bebé tiene diminutos párpados, dedos de las manos y los pies, y se van formando los órganos genitales.
Hacia el final del trimestre, tu bebé tiene órganos internos y todas las partes de su cuerpo, aunque todavía tienen un largo camino por recorrer en su desarrollo. Los músculos y huesos crecen, y se forman las uñas.
Tu cuerpo
A simple vista, tu figura no cambia mucho en el primer trimestre, pero a lo interno tu cuerpo está trabajando duro y preparándose para la mayor tarea de su vida.
En este período notarás los primeros síntomas del embarazo, como fatiga, náuseas, sensibilidad y abultamiento en los senos, antojos, indigestión y estreñimiento. Si te sirve de consuelo, estos malestares suelen desaparecer en el segundo trimestre. 

Trimestre 2 (13 a 28 semanas)




Tu bebé
Peso: Pasa de 1 onza a 2.5 libras aprox.
Tamaño: Pasa de 3,5 a 14 pulgadas aprox.
Tu bebé avanza a pasos de gigante y el segundo trimestre es una etapa de grandes acontecimientos.
En el cuarto mes se forman los órganos sexuales externos, es decir, ¡puedes saber el sexo de tu bebé! El ultrasonido que lo revela se realiza alrededor de la semana 18.
El bebé está más fuerte y tiene mayor control sobre su movimiento. Si pones atención podrás sentirlo. Inicialmente es difícil de reconocer, pero notarás la sensación en tu útero – se siente como burbujas en el estómago, algo similar a gas pero que no corresponde al sistema digestivo.
En el transcurso del segundo trimestre tu bebé puede abrir y cerrar los ojos, orinar, flexionar brazos y piernas, tragar, dormir, y escuchar.
La piel pasa de ser una capa transparente, a estar cubierta por una capa grasa que la protegerá hasta su nacimiento. El cabello empieza a crecer, así como sus cejas, pestañas y lanugo (vello fino que cubre todo el cuerpo).
Tu cuerpo
Los segundos tres meses son un respiro entre el estrés inicial del primer trimestre y la ansiedad del tercero.
Para empezar, la posibilidad de una pérdida disminuye significativamente, por lo que puedes estar un poco más tranquila. También desparecen la mayoría de molestias, excepto por el apetito, que suele aumentar. Tu embarazo es ya difícil de ocultar y tus pantalones ajustados son cosa del pasado.
A falta de espacio, el útero inicia su ascenso hasta abarcar la parte inferior de tu área abdominal. Al estirarse, tu piel pica y pueden aparecer estrías, por lo que es importante humectarla. Además puedes tener contracciones de Braxton Hicks, en las que sentirás tu panza tensarse y un dolor leve.

Trimestre 3 (29 a 40 semanas)



Tu bebé
Peso: Pasa de 2,5 a 9 libras aprox.
Tamaño: Crece de 14 a 20 pulgadas aprox.
La recta final es una etapa de “detalles” en el desarrollo de tu bebé. Ya la mayoría de sus órganos funcionan y tu pequeño se enfoca más bien en prepararse para el nacimiento.
Un bebé que nace antes de la semana 37 es considerado prematuro, pero gracias a que su desarrollo está bastante avanzado, es capaz de sobrevivir y prosperar con poca asistencia médica (en tanto no haya otras complicaciones).
Durante los últimos meses tu bebé aumenta rápidamente de peso y acumula la grasa que le servirá de sustento mientras baja tu leche materna. 
Sus pulmones terminan de desarrollarse, aunque todavía necesitan el llanto al nacer para entrar en funcionamiento. La actividad en el cerebro aumenta, mientras se forman sus diferentes regiones y continúa creciendo. Los huesos se endurecen, con la excepción del cráneo, que permanece blando para facilitar el parto.
Cuando tu bebé está listo para nacer  él lo sabe bien,  inicia su descenso hacia el canal del parto. Se coloca con la cabeza hacia abajo y hace presión para dilatar y borrar (adelgazar) el cuello de tu útero.
Tu cuerpo
 A estas alturas tu útero abarca la totalidad de tu área abdominal, y hasta puede presionar contra tus costillas. Las molestias se centran alrededor del tamaño y peso de tu panza: dolor de espalda, frecuencia urinaria, dificultad para dormir o respirar, incomodidad al caminar y cansancio.
Conforme se achica su espacio en tu útero, los movimientos del bebé se sienten con más fuerza y hasta puedes percibir si tiene hipo.
Sentirás presión en la parte baja de tu panza cuando tu bebé se encaja en tu hueso pélvico. Puedes empezar a dilatar semanas antes de tu fecha de parto probable, pero esto lo determina tu médico por medio de tacto.
Las contracciones de parto son las señales inequívocas de que llegó el momento de traer a tu bebe a este mundo...... suerte.

Como se distribuye el peso en el Embarazo

La cantidad de libras que aumentes en el embarazo depende de tu contextura, peso antes de quedar embarazada, factores genéticos, hábitos alimenticios y actividad física. Para una mujer de preso promedio, el aumento recomendado es entre 25 y 35 libras adicionales durante todo el embarazo (entre una y cinco libras en el primer trimestre y una libra por semana durante el segundo y tercer trimestre de embarazo).
La ganancia se distribuye entre tu bebé y los cambios en tu cuerpo que demanda el embarazo:
Peso en librasPeso en kilogramos
Bebé6 a 93 a 4
Placenta21
Líquido amniótico2 a 31 a 2
Aumento en los senos2 a 31 a 2
Aumento en el flujo sanguíneo3 a 41.4 a 2
Reserva de grasa, proteína y nutrientes para el embarazo y la lactancia6 a 92.5 a 4
Útero2 a 41
Retención de líquidos3 a 41.4 a 2
Total
25 a 35 libras aprox.12 a 18 kilogramos aprox.

¿Y qué pasa si pierdo peso en el embarazo?
La pérdida de peso en el embarazo se puede dar por dos razones: voluntaria (porque prefieres evitar esos kilos de más), o involuntaria (porque tus náuseas y otras molestias del embarazo interfieren con tu alimentación).
El embarazo no es el momento para hacer dieta ni intentar bajar de peso. Tu bebé requiere los nutrientes para su desarrollo, y tu cuerpo necesita esa energía adicional para mantener tu embarazo. Recuerda que tu bebé complementa las deficiencias en tu dieta absorbiendo los nutrientes de tu cuerpo, lo que te pone en riesgo también. Por ejemplo, si tu consumo de calcio no es suficiente, lo obtiene de tus huesos, y podrías sufrir osteoporosis en el futuro.
Aún en casos de obesidad, el Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda que aumentes de peso, aunque en menor cantidad: entre 15 y 25 libras total.
En cuanto a la pérdida de peso involuntaria, como la causada por los achaques, náuseas o rechazo a la comida, no te preocupes mucho. Durante el primer trimestre la ganancia recomendada es apenas de una libra por mes. Muchas mujeres aumentan poco o retroceden en la balanza, esto es normal. Una vez que llegues al segundo trimestre esta condición debe mejorar y hasta puedes reponer el peso no ganado.
La clave para diagnosticar cualquier problema que pueda estar causando tu pérdida de peso en el embarazo es el control prenatal mensual. En cada cita tu médico toma tu peso, talla y presión sanguínea, entre otros indicadores del bienestar de tu embarazo. De allí la importancia de que asistas a tus citas y hables abiertamente con tu obstetra.
Aunque no debes tratar de perder peso, sí puedes controlar el peso que ganas en el embarazo. Para ello te recomendamos estos artículos:


¿Por qué es importante ganar peso en el embarazo?
El peso que aumentas es clave para un embarazo saludable y el desarrollo de tu bebé, pero debes enfocarte en la calidad más que la cantidad. No se trata de comer todo lo que quieras, sino procurar comer los alimentos más saludables para beneficio de tu bebé y para que te sea más fácil peder peso después del embarazo.
Además, el aumento excesivo de peso puede llevarte a la obesidad, que te pone en riesgo de padecer diabetes gestacional, preeclampsia o requerir un parto por cesárea, entre otras complicaciones en el embarazo.

Control prenatal

El control prenatal es un programa diseñado para cuidar de manera integral la salud de la madre y vigilar el desarrollo adecuado del bebé.

Se trata de una medida preventiva que permite identificar factores de riesgo, precisar la edad gestacional, diagnosticar la condición tanto del feto como de la madre, y asesorarla sobre los procesos por los cuales atravesará durante el embarazo.

Es una medida preventiva que puede disminuir el riesgo de partos prematuros, evitar complicaciones y reducir las posibilidades de que el bebé presente afecciones cardiacas o respiratorias. Por lo tanto se recomienda que la madre asista a las citas de control desde el primer mes de gestación y que lo continúe haciendo durante los 8 meses restantes, así el especialista podrá detectar posibles complicaciones y corregirlas de manera oportuna.

En la primera cita de control el médico buscará evaluar el estado de salud general de la madre y le hará preguntas como cuándo fue su última menstruación  y qué antecedentes médicos tiene. También se ordenarán exámenes de sangre para determinar el grupo sanguíneo, concentración de glóbulos rojos, y la existencia de alguna enfermedad silenciosa que pueda afectar el desarrollo del feto.

A medida en que avanza el tiempo de gestación el médico ordenará nuevos exámenes como ecografías, para conocer los latidos cardíacos fetales, los  movimientos del bebé, el tamaño uterino, el peso fetal y volumen del líquido amniótico. A partir de esos datos podrá establecerse el estado de salud del bebé.

Es importante que toda madre asista por lo menos a 5 citas de control durante el embarazo, pues siempre existirá la posibilidad de que se presenten complicaciones que pueden prevenirse en pro de que nazcan niños sanos.

¿Cada cuánto debo tener una cita de control prenatal?
En tanto tu embarazo sea considerado de bajo riesgo, es decir, que tengas entre 20 y 35 años, sin complicaciones conocidas y en buen estado de salud, tus citas de control prenatal tienen esta frecuencia:
  • Una vez al mes hasta las 28 semanas de embarazo (siete meses de embarazo)
  • Cada dos semanas hasta alcanzar las 36 semanas de embarazo (nueve meses de embarazo)
  • Una vez a la semana hasta la semana 41 de tu embarazo
  • Si tu embarazo llega a las 42 semanas de embarazo, debes tener una cita cada dos o tres días hasta el nacimiento
En caso de considerarlo necesario, tu médico puede requerir citas adicionales. Un embarazo de alto riesgo requiere atención prenatal más frecuente.

¿Qué esperar en tus citas de control prenatal?

En tus citas de control prenatal tu médico se enfoca en vigilar el apto desarrollo de tu embarazo, el crecimiento de tu bebé, los síntomas del embarazo, realiza pruebas para descartar complicaciones o enfermedades, y contesta todas tus preguntas y dudas.
Por lo general, en tus citas mensuales tu médico te toma la presión sanguínea, tu peso, mide el fondo del útero (que debe crecer cada mes, como indicador del crecimiento del bebé), hace un análisis de orina y chequea el ritmo cardíaco del bebé. En diferentes momentos del embarazo realiza pruebas adicionales, para conocer más detalles, visita tu embarazo mes a mes.
Las citas mensuales son la oportunidad perfecta para aclarar todas tus dudas e inquietudes sobre tu bebé, tu embarazo, lo que sientes o tus temores. ¡Pregunta todo lo que puedas! (puedes también aclarar dudas en nuestra sección de Preguntas frecuentes y cuidados en el embarazo).

jueves, 3 de julio de 2014

Bebé saludable durante el invierno


Muchos virus comunes en el invierno se transportan en el aire que respiramos, por la tanto, si tu bebé respira digamos entre 4 y 6 pies (1,2 a 2 metros) de alguien que está enfermo, puede fácilmente contraer el virus. 

Es más, la mayoría de personas que adquieren los virus invernales, se convierten en fuentes de contagio incluso antes de desarrollar síntomas. Así que alejar a tu bebé de una persona que se suene la nariz, tosa o estornude no garantizará que se libre de la enfermedad. 

Paul Offit, jefe de la división de enfermedades infecciosas en el Hospital infantil de Filadelfia en Estados Unidos, además advierte que arroparlo demasiado tampoco servirá de mucho. Varios estudios demuestran que la exposición al frío o a la humedad no incrementa las posibilidades de que un niño se resfríe. 

Aun así, no te des por vencida. Hay varios pasos simples para eludir a los gérmenes y mantener a tu bebé lo más saludable posible durante el invierno.


Consejos para mantener a tu bebé lo más saludable posible


Aunque sea prácticamente inevitable que tu bebé tenga un par de resfriados en el invierno, a pesar de tus esfuerzos por evitarlo, te recomendamos probar estas estrategias contra los gérmenes: 

Lávense las manos
Lavarse las manos con frecuencia es la regla más simple y efectiva para deshacerse de los gérmenes del resfriado y la gripe. Así que lávate las manos después de cambiarle el pañal a tu bebé, de sonarle la nariz, o antes de prepararle algún alimento. 

También lávale las manos a tu bebé frecuentemente, especialmente antes de comer (una vez que consuma sólidos) y cuando regrese de la guardería o del exterior. 

Asimismo, sé diligente y lávales las manos a sus hermanitos, especialmente si están enfermos. No es necesario comprar caros jabones antibacteriales, ya que cualquier jabón remueve los gérmenes de la superficie de la piel. 

Asegúrate de que todas las personas que cuidan a tu bebé se laven las manos. Si tu bebé acude a la guardería, pregunta cuáles son las reglas establecidas respecto al lavado de las manos. Si no es muy satisfactoria, no seas tímida y solicita un cambio. Le puedes recordar al personal encargado de cuidar a los niños que los cambios que propones también protegerán su salud. 


Vacuna a tu bebé 
Protege a tu hijo de algunos virus y bacterias simplemente asegurándote de que reciba todas sus vacunas y, de que le administren cada año la vacuna contra la influenza, una vez que cumpla 6 meses de edad. 

Haz lo posible por fortalecer la inmunidad de tu bebé de forma natural 
Para brindarle a tu bebé una inmunidad óptima, aliméntalo con leche materna, si te es posible. Una vez que consuma sólidos, asegúrate de que reciba todos los nutrientes que necesita ofreciéndole una amplia variedad de alimentos saludables. Establece un horario que le ayude a dormir lo suficiente cada noche y a ejercitarse diariamente.

Si tu hijo acude a la guardería, revisa las normas sobre “niños enfermos”
 

Asegúrate de que la guardería tenga normas razonables que mantengan a los niños enfermos alejados de los sanos. Muchas guarderías solicitan que un niño con fiebregripevómitodiarrea, o una infección ocular se quede en casa hasta que desaparezcan los síntomas. 

Si notas que hay niños enfermos en la guardería de tu bebé con regularidad, probablemente es hora de charlar con el personal o el director para implementar reglas más estrictas respecto a los niños enfermos. (Desde luego, estos niños ya eran fuente de contagio antes de mostrar síntomas, pero aun así no querrás que estornuden o tosan cerca de tu bebé). 


miércoles, 2 de julio de 2014

Vitaminas para quedar Embarazada

¿Qué vitaminas son esenciales para quedar embarazada?

Ácido fólicoEl ácido fólico es una vitamina del complejo B. Los alimentos ricos en ácido fólico ayudan a aumentar la fertilidad. Por eso, este complejo vitamínico se empieza a ingerir cuando la mujer siente el deseo de ser madre. El ácido fólico se encuentra en alimentos  la acelga, la espinaca o el brócoli. 

Vitamina B6 y B12. En combinación con el ácido fólico, este complejo de vitaminas es esencial para mantener un buen nivel de fertilidad. Algunos estudios han demostrado que la vitamina B6 es especialmente beneficiosa para aumentar la cantidad de espermatozoides en el semen. 

Vitamina C. Esta vitamina aumenta las probabilidades de quedar embarazadas. La vitamina C es abundante en los cítricos, el perejil y los pimientos dulces. 

El exceso de vitamina A puede ser perjudicial para el embarazo. Esta vitamina se encuentra en alimentos de origen animal como la leche y sus derivados más grasos , la yema de huevo o el hígado animal.

Para aumentar la ingesta diaria de estas vitaminas, es recomendable consumir tres porciones de fruta y dos raciones de verduras al día. Si careces de alguna vitamina en concreto, también existen complementos  multivitamínicos que se pueden conseguir en cualquier farmacia.  

También debes incluir en tu dieta carne, aumentar el consumo de pescado y aves tres veces por semana, ya que son alimentos ricos en calcio y hierro, minerales necesarios en todo el proceso de gestación.

Antes de quedar embarazada, es importante entender qué clase de vitaminas, minerales y suplementos te ayudarán a concebir e incrementar tus posibilidades de tener un bebé. Las sustancias tales como el complejo de vitaminas B, la vitamina E y la vitamina C son beneficiosas para tu fertilidad y para promover un embarazo saludable.

Vitamina C

La vitamina C es una vitamina soluble en agua, lo cual significa que debes suministrarla continuamente a través de tu dieta. Esta vitamina es esencial, porque ayuda a tratar el esperma que se agrupa entre sí, y es importante para los hombres que fuman, porque ayuda a neutralizar los químicos hallados en los cigarrillos. También, de acuerdo con la Mayo Clinic, algunos estudios han sugerido que la vitamina C puede ser capaz de mejorar la fertilidad en mujeres que sufren de desordenes de la ovulación, sin embargo, se requiere de más investigación en esta área para clarificar los resultados.

Vitaminas B

Existen varios tipos de vitaminas del complejo B que pueden ayudar a mejorar las posibilidades de quedar embarazada. El ácido fólico ayuda a prevenir un defecto de nacimiento serio llamado "defecto del tubo neural", mientras que la vitamina B6 ayuda a incrementar la fertilidad en las mujeres, y la vitamina B12 ayuda a los hombres con un conteo bajo de 

Zinc

El zinc es una vitamina esencial que ayuda a mantener la producción de testosterona en los hombres. Niveles bajos de zinc pueden contribuir a un conteo bajo de espermatozoides y disminuir la calidad del esperma. En las mujeres, el zinc ayuda al cuerpo a usar el estrógeno de manera más eficiente.

Hierbas

Existen muchas hierbas que pueden ayudarte a quedar embarazada. El sauzgatillo es una hierba que mejora las probabilidades de concepción al estimular la glándula pituitaria y balancear las hormonas sexuales. También ayuda a incrementar el nivel de hormonas como la testosterona, estrógeno y progesterona. Otra hierba llamada "dong quai" es una hierba china de la fertilidad y también se ha utilizado para tratar problemas menstruales. Ésta también balancea los niveles de estrógeno.

Vitamina E

Los hombres que tienen un conteo bajo de espermatozoides deben considerar tomar vitamina E, ya que ésta puede proveer una tasa de fertilización más alta, asegura la Mayo Clinic. También, los hombres deben tomar esta vitamina cuando sus parejas están bajo tratamientode fertilización in vitro, porque ésta ayuda a mejorar las posibilidades de concebir en un 10



Medicamentos durante el Embarazo

A todas las embarazadas, por uno u otro motivo, les asalta la duda de qué fármacos más conocidos y de uso más frecuente no se deben tomar durante la gestación. Estos son:
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINES): el ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina no se recomiendan durante el último trimestre de embarazo, ya que alteran el flujo sanguíneo del feto, al inhibir la producción de prostaglandinas que dilatan los vasos sanguíneos. Además, la aspirina es un poderoso inhibidor de la función plaquetaria, y aumenta la probabilidad de hemorragias durante el embarazo y el parto.
  • Parches de nicotina: tienen un efecto nocivo sobre el feto, muy parecido al de fumar cigarrillos, aunque claramente inferior. Se recomienda a las fumadoras que se han quedado embarazadas que intenten dejar el hábito sin ayuda de parches, y sólo los utilicen si no son capaces de dejar de fumar.
  • Antihipertensivos: los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs) y los antagonistas del receptor de angiotensina II (ARA-II) están completamente contraindicados durante toda la gestación por estar relacionados con defectos de nacimiento en el feto, sobre todo a nivel renal, y problemas en el embarazo, a pesar de que su uso es habitual y sus beneficios muy altos fuera del embarazo.
  • Antidiabéticos secretagogos: completamente contraindicados; si la mujer los tomaba antes de quedarse embarazada deberá cambiar su tratamiento a insulina. Esto es debido a que pueden provocar hipoglucemias sostenidas en el tiempo y difíciles de controlar, lo que puede originar alteraciones en el sistema nervioso del feto.
  • Estatinas: los inhibidores de la HMG-CoA reductasa reducen los niveles de colesterol en sangre, y su uso está muy extendido entre la población. Durante el embarazo se asocian a malformaciones de la tráquea, esófago, corazón y ano en el feto, entre otras.
  • Cortisona: este derivado de los corticoides puede provocar una malformación fetal característica, el paladar hendido.

  • Anticonceptivos orales: aumentan el riesgo de que el feto sufra síndrome de Down y presente alteraciones en los genitales y las vías urinarias. En la madre incrementan el riesgo de cáncer vaginal precoz. Por eso, si una mujer que está en tratamiento con anticonceptivos se queda accidentalmente embarazada (poco frecuente pero posible), debe interrumpir el tratamiento inmediatamente, según las pautas que le dicte el médico.
  • Omeprazol: no es recomendable tomarlo, aunque no tiene un efecto en el feto tan radical como algunos fármacos citados anteriormente. Hay otros antiácidos que pueden sustituirlo.
  • Bicarbonato: produce alcalosis metabólica, es decir, un aumento del pH natural de la sangre en la madre y en el feto.
  • ¿Una mujer puede tomar medicamentos mientras se está intentando quedar embarazada?

    Cuando una mujer está pensando en quedarse embarazada es muy recomendable que pida una cita preconcepcional con el médico. En esta consulta el médico valorará si hay que cambiar alguno de los fármacos que toma habitualmente, o si hay que suprimir alguno. También le recetará ácido fólico, que sirve para prevenir malformaciones de la columna vertebral en el feto. En la misma consulta se estudiarán los hábitos de la mujer en cuanto a alcoholtabaco y cafeína se refiere.

    ¿Los complejos vitamínicos durante el embarazo son beneficiosos?

    En principio los complejos multivitamínicos pueden ser beneficiosos durante el embarazo. Ya se ha comentado el caso del ácido fólico como prevención primaria; también los suplementos de hierro sirven para evitar la anemia. Sin embargo, es importante tomar las dosis indicadas por el médico ya que, por ejemplo, ingerir vitamina A en exceso se ha asociado a la aparición de graves defectos de nacimiento en los bebés.

    ¿Los productos de herbolario y los suplementos dietéticos son seguros para las embarazadas?

    Muchos remedios compuestos por hierbas y algunos suplementos dietéticos no han sido sometidos a estudios serios que evalúen el efecto que pueden tener durante el embarazo. Por ello, siempre se recomienda consultar al médico para que valore la conveniencia de tomarlos.
  • Náuseas, vómitos e hiperémesis gravídica
    En general, los antieméticos durante la gestación tienen categoría B, pero han sido muy utilizados durante años. Aunque a veces se ha sospechado que provocan malformaciones fetales, los estudios han demostrado que no es así. Los más seguros son la meclozina y el dimenhidrinato, que es un antihistamínico seguro, pero que no debe utilizarse al final de la gestación, ya que puede producir bradicardia fetal y adelantar el parto. La metoclopramida está también en la categoría B, pero hay menos estudios y no es la primera opción de tratamiento. Todos ellos son útiles, como decimos, para casos dehiperémesis gravídica.
    Gases
    La distensión abdominal y los gases durante el embarazo tienen un tratamiento similar al que se seguiría antes o después de la gestación. Para aliviar este trastorno hay que comenzar por establecer una serie de costumbres dietéticas, como eliminar el consumo de bebidas con gas, no comer hortalizas de hoja verde por la noche (lechuga), y no mascar chicle. Masticar los alimentos despacio, sin hablar, y no comer de pie, también evitan que traguemos aire. No es recomendable tomar medicamentos y, si continúan las molestias, se debe consultar al médico.
    Pirosis o ardor estomacal
    El tratamiento de la pirosis consiste, en primer lugar, en evitar alimentos y hábitos que empeoren los síntomas (grasaschocolate, bebidas con gas, alcohol, café, té y cigarrillos), realizar comidas ligeras y frecuentes, y no comer cuatro horas antes de acostarse. Elevar la cabecera de la cama también puede ayudar si los síntomas aumentan por la noche. Los antiácidos son seguros, con la excepción del bicarbonato sódico.
    Estreñimiento
    Como en el caso de la pirosis, las medidas que hay que tomar en primer lugar son dietéticas, e implican la modificación de hábitos inadecuados. Es recomendable que las embarazadas aumenten la ingesta de líquidos, fruta fresca, verduras y fibra. Los antiácidos derivados del aluminio pueden ser causa de estreñimiento, y hay que evitarlos. Los laxantes se tomarán sólo si las medidas descritas no resultan efectivas, y su uso ha de ser consultado con el médico, ya que algunos de estos fármacos están contraindicados durante el embarazo; los más seguros son los formadores de bolo (metilcelulosa).
    Hemorroides
    Una vez más, el tratamiento inicial consiste en instaurar una serie de conductas dietéticas apropiadas (iguales que las del estreñimiento), e higiénicas (baños de asiento con agua tibia dos o tres veces al día, y lavarse con agua fría y jabón después de cada defecación). Emplear laxantes formadores de bolo para prevenir y corregir el estreñimiento generalmente contribuye a aliviar las hemorroides. Los antihemorroidales de aplicación tópica son seguros durante el embarazo si no se usan en exceso.
    Anemia
    La mayoría de las anemias se deben a la falta de hierro. Los suplementos de hierro no son necesarios en las embarazadas que siguen una dieta adecuada, pero tampoco existen pruebas de que resulten perjudiciales ni para la madre ni para el feto. De todas formas, se aconseja no tomar suplementos de hierro durante el primer trimestre del embarazo, porque no se sabe con certeza si son seguros o no. Los suplementos de hierro pueden tener efectos secundarios como ardor de estómago y náuseas, y provocar estreñimiento o diarrea.
  • Insomnio
    Ante el insomnio siempre se debe consultar al médico, porque aunque es un trastorno relativamente frecuente durante la gestación, también puede ser la manifestación de ciertas patologías como la ansiedad o la depresión. En primer lugar, se recomienda seguir ciertas pautas, como acostarse siempre a la misma hora y cuando se tenga sueño, no ver la tele en la cama, hacer una cena ligera horas antes de dormir, y levantarse a la misma hora. Para combatir el insomnio se han utilizado con frecuencia benzodiazepinas, como el diazepam; sin embargo, tomarlos de forma habitual durante el embarazo (especialmente en el último trimestre) puede provocar un síndrome de abstinencia en el recién nacido, o un síndrome del “bebé flácido” cuando se administran a la embarazada dosis altas poco antes del parto. Los efectos de los hipnóticos en el feto no son muy conocidos y por eso se recomienda no usarlos.
    Calambres nocturnos
    Los calambres en las piernas durante el descanso nocturno son muy frecuentes en embarazadas, especialmente durante el último trimestre de la gestación. Para prevenirlos, se recomienda masajear la zona afectada o realizar estiramientos con regularidad. Antes se recomendaban medicamentos con anticálcicos y otros fármacos que regulaban el equilibrio entre iones, pero hoy en día no está recomendado el uso de ninguno de ellos porque tienen efectos secundarios y no se ha podido determinar su seguridad en el embarazo.